Original text published by No es época para tontos.
La Querola d’Ordino nació como un proyecto de lujo y arquitectura de autor. Según la transcripción, su historia se extiende durante casi veinte años, con unos catorce años de obras, y pasó de un presupuesto inicial cercano a 50 millones de euros a una inversión declarada de 130 millones. El complejo, vinculado al diseño de Jean Nouvel, tenía unos 34.000 m², 51 viviendas repartidas en siete edificios y precios aproximados de entre 2,4 y 6,3 millones de euros por unidad. La mitad se daba por vendida cuando, en la madrugada del 22 de septiembre de 2026, un incendio iniciado alrededor de la 1:45 dejó seis de los siete bloques calcinados o gravemente afectados y unas 22.000 m² provisionalmente dañados.
LA VALIRA establece una regla: separar hechos documentados, declaraciones, indicios, preguntas abiertas e hipótesis. No se presentan como probados corrupción, blanqueo, conflicto de intereses, incendio provocado ni responsabilidades penales sin documentos.
El recorrido lleva hasta la UA-18.B y al acuerdo de 3 de octubre de 2011. Casa Projectes aparece como propietaria del terreno y el expediente recoge una diferencia económica concreta: la promotora valoró la cesión obligatoria en 968.637,91 euros, mientras el Comú de Ordino la situó en 1.216.797,70 euros, una diferencia de 248.159,79 euros. Aparecen Antoni Riba/Casa Nicolau, Ventura Espot, Enric Dolsa y Maria del Mar Coma.
Otro eje es el “proyecto singular”. El podcast pregunta hasta dónde llegaron las excepciones urbanísticas y si tuvieron relación con materiales, sectorización o protección contra incendios, sin afirmar que esa relación exista. También subraya que, después de catorce años de obra, el complejo seguía sin primera ocupación y pregunta qué había inspeccionado o certificado Seguretat Industrial i Vehicle.
La situación de Bombers ocupa otro capítulo. Se recogen las denuncias del sindicato SIB A-118 sobre exceso de horas extra, carencias estructurales y falta de formación específica, además de la respuesta de Ester Molné y las ocho nuevas plazas previstas para 2027. También se recuerdan los dos incendios de 2024 y se pregunta cómo pudo el fuego propagarse entre siete bloques concebidos como independientes.
La comparación con Aigua Pura/Aigües d’Arinsal añade otra pieza: una inversión de unos 15 millones de euros, próxima a entrar en funcionamiento, también arrasada por un incendio. La transcripción recuerda que allí se descartó la hipótesis criminal y se apuntó a un origen eléctrico. El paralelismo no se utiliza para alimentar teorías de sabotaje.
Después llega el rastro del dinero. Aparecen Casa Projectes, Projectes Singulars, Jordi Cerqueda, Manel Cerqueda, Xavier Santamaria, Andbank y Món Immobiliari. La transcripción destaca que Santamaria pasó del family office de Jordi Cerqueda a ser socio y director de Projectes Singulars y, simultáneamente, miembro del consejo de administración de Andbank. Sitúa en 2024 a la familia Cerqueda con el 34,55% de Andbank y a la familia Ribas Duró con el 36,96%, y afirma que Món Immobiliari era propiedad al 100% de Andbank. La gran pregunta: si el proyecto comenzó en 50 millones y acabó declarando 130, ¿de dónde salieron los 80 millones adicionales?
La investigación entra después en el contexto ruso y ucraniano. Describe la captación de grandes patrimonios de Rusia, Ucrania, Cáucaso y Asia Central, citando a Rza Aliyev y Alexander Felsing, y menciona Andbank Monaco y su clientela rusófona. Sitúa también el giro político de 2022: el Gobierno de Xavier Espot y Èric Jover impulsó el alineamiento con las sanciones contra Rusia y Bielorrusia, mientras Carine Montaner defendió la neutralidad. La transcripción menciona unos 70 millones de euros atribuidos a ciudadanos y empresas rusas en el conjunto del sistema bancario andorrano y pequeñas cantidades bloqueadas por encima de los 100.000 euros, dejando claro que no pueden atribuirse exclusivamente a Andbank.
También aparece Igor Mozgovoy y una transferencia de 9.045.000 pesetas, unos 54.000 euros, a una cuenta de Andbank vinculada a Jordi Pujol Ferrusola. El podcast marca el límite: demuestra una operación financiera concreta, pero no que Mozgovoy comprara en La Querola ni que hubiera capital ruso detrás del proyecto.
Quedan preguntas abiertas: quién aportó realmente la diferencia entre 50 y 130 millones, quiénes eran los compradores finales, qué aseguradoras y beneficiarios estaban detrás de las pólizas, qué informes técnicos faltaban, qué ocurrió en los tres incendios y qué responsabilidades pueden derivarse. Rachael y Josep esperan que el incendio haya sido un accidente humano o técnico, pero sostienen que por eso cada cuestión financiera, administrativa, técnica y política debe investigarse hasta el final. “Seguiremos informando porque somos verdaderamente independientes.”


