Original text published by Retorno a la Zona Muerta · Josep Guirao.
La Agencia Andorrana de Protección de Datos (APDA) ha archivado las denuncias sobre inteligencia artificial, videovigilancia y cámaras corporales con una lógica inaceptable: exige que la ciudadanía demuestre que el daño ya se ha producido, cuando su deber legal e institucional es impedir que ese daño llegue a producirse. Archivar porque el sistema “todavía no está operativo” no es prudencia jurídica; es una rendición del control preventivo. En asuntos que afectan a la vigilancia pública y a los derechos fundamentales, esperar a que la máquina se encienda significa llegar tarde por diseño.


