Original text published by No es época para tontos.
En Ordino, Maria del Mar Coma obtuvo el 55,64% de los votos y Enric Dolsa el 44,36%. Sin embargo, el resultado institucional fue de 8 consejeros contra 2: un 80% del poder frente a un 20%. La clave no está en un fraude demostrado, sino en una ley electoral capaz de amplificar de forma extrema la ventaja de la lista más votada.
Este episodio reconstruye una historia que comienza en 1993, cuando el propio Enric Dolsa ya advirtió en el Consell General que una candidatura con apenas un 30% de los votos podía acabar controlando 7 de 10 escaños. Su propuesta para limitar esa distorsión fue rechazada por 14 votos contra 11.
Analizamos el polémico artículo 66, el sistema de prima de mayoría comunal, el “winner takes all” de las circunscripciones parroquiales, la enorme diferencia de peso territorial entre parroquias, el caso de los 456 votos depositados judicialmente en Ordino, las impugnaciones de Dolsa y Jordina Bringué y por qué los tribunales no encontraron pruebas de manipulación.
También entramos en el debate actual: listas abiertas, voto preferente, panachage, STV, proporcionalidad, gobernabilidad y la reforma presentada en 2026, rechazada por 17 votos contra 11.
La pregunta final es incómoda: si una ley puede convertir legalmente un 30% de apoyo electoral en un 70% de poder institucional, ¿el problema está en las urnas… o en las reglas del juego?
Un análisis jurídico y político sobre cómo reformar el sistema electoral andorrano sin necesidad, en una primera fase, de cambiar la Constitución, y qué cambios más profundos exigirían posteriormente una reforma constitucional y referéndum.


