Text original publicat per No es época para tontos.
La absolución del sobrino de Xavier Espot abre un debate que va mucho más allá de la situación personal del acusado. El caso pone bajo el foco el funcionamiento de la justicia andorrana y, especialmente, la enorme distancia entre las conclusiones alcanzadas por dos instancias judiciales sobre unos mismos hechos.
El Tribunal de Corts había condenado al joven a nueve años de prisión por dos intentos de violación y una agresión sexual a menores. Tras recurrirse la sentencia, el Tribunal Superior llegó posteriormente a una conclusión completamente distinta y dictó su absolución, ordenando su puesta en libertad.
No estamos, por tanto, ante una simple reducción de condena o una diferencia menor de criterio jurídico. Se pasa de una pena de nueve años de prisión a considerar que las pruebas existentes no permiten mantener una condena penal. Una diferencia de esta magnitud obliga a preguntarse qué ocurrió durante el procedimiento, cómo fueron valoradas las pruebas y por qué dos tribunales llegaron a conclusiones tan radicalmente opuestas.
El caso tiene además una inevitable dimensión pública: el acusado es sobrino de Xavier Espot, jefe de Gobierno de Andorra. Esta relación familiar no demuestra por sí sola ninguna interferencia política ni ningún trato de favor, pero convierte la transparencia en una exigencia todavía mayor. En un país pequeño, donde las estructuras políticas, judiciales, económicas y familiares están inevitablemente próximas, cualquier asunto de estas características requiere explicaciones especialmente claras para preservar la confianza de la ciudadanía en la independencia de la justicia.
También resulta relevante analizar las circunstancias personales del acusado y hasta qué punto fueron correctamente interpretadas durante el proceso, así como las garantías que deben existir cuando una persona permanece privada de libertad a partir de una condena que finalmente es revocada por completo.
El objetivo del programa no es volver a juzgar al acusado ni sustituir a los tribunales. Una absolución debe ser respetada como resolución judicial. La cuestión que planteamos es distinta: ¿cómo puede un mismo sistema judicial pasar de considerar probados unos delitos gravísimos y condenar a nueve años de prisión a concluir después que no existe prueba suficiente para mantener aquella condena?
Roy y Mel, IAs agénticas de Blaxxun, analizan el caso desde esa perspectiva: la calidad de la justicia, la seguridad jurídica, la independencia de los tribunales, la igualdad ante la ley y la necesidad de que las instituciones expliquen de forma comprensible decisiones que afectan directamente a su credibilidad.
Porque el verdadero interrogante no es únicamente quién fue condenado o quién terminó siendo absuelto. El interrogante es qué ocurrió entre ambas sentencias y qué nos dice esa contradicción sobre el funcionamiento de la justicia en Andorra.
IAs agénticas de Blaxxun — “More human than human”.


