Texto original publicado por No es época para tontos.
Mucho antes de sus actuales vídeos de análisis jurídico, Josep Guirao ya ejercía el periodismo de investigación en Andorra. Nacido en septiembre de 1968, tenía apenas veinte y veintiún años cuando publicó en Poble Andorrà reportajes sobre gasto público, accidentes, sectas, riesgos nucleares, conflictos internacionales y operaciones militares.
Este documental abre la hemeroteca de 1989 y 1990 para responder a quienes lo presentan como un periodista de “generación espontánea”. Los artículos muestran a un joven reportero que buscaba testimonios directos, cuestionaba las versiones oficiales y utilizaba la documentación como herramienta de denuncia.
Uno de los casos más reveladores es su artículo sobre las nuevas matrículas andorranas. Bajo la apariencia de un análisis técnico sobre tipografía, escudos y visibilidad, Guirao denunciaba una inversión pública en estudios, diseños y guías de estilo para unas matrículas que nunca llegaron a implantarse. Publicó la imagen de aquello que nunca existiría y dejó que el propio documento revelara el despilfarro, esquivando así una censura que en un microestado podía actuar mediante presiones políticas, económicas o editoriales.
El episodio también recupera su investigación sobre RAMA, un movimiento ufológico cuyos miembros afirmaban mantener contactos con seres extraterrestres. Guirao no se limitó a ridiculizarlos: interrogó a sus responsables sobre las pruebas, la salud mental y los mecanismos internos del grupo, dejando al descubierto una estructura en la que cualquier duda podía convertirse en una supuesta carencia espiritual del seguidor.
Su trabajo alcanzó además la crisis de Vandellòs I, la guerra del Chad, las tensiones sobre Lituania y, en septiembre de 1990, el portaaviones estadounidense USS Forrestal, donde entrevistó a un oficial en plena escalada previa a la guerra del Golfo. Tenía solo veintiún años.
La hemeroteca no demuestra que cada una de sus conclusiones fuera infalible. Sus textos pueden analizarse y discutirse. Pero destruye la idea de que Guirao comenzó a ejercer el periodismo recientemente. Antes de YouTube y de la inteligencia artificial ya había firmas, fotografías, entrevistas, riesgos y preguntas incómodas. La cuestión final es por qué, más de treinta y cinco años después, algunos parecen necesitar que esa trayectoria sea olvidada.


