Texte original publié par No es época para tontos.

Una solicitud destinada a comprobar un posible conflicto de interés de un magistrado desencadena una sorprendente cadena de obstáculos: negativa verbal a registrar la petición, burofax, resolución denegatoria, silencio administrativo, inadmisión judicial y apelación ante el Tribunal Superior.

Este pódcast analiza críticamente la actuación del Registro Civil y del Govern d’Andorra, que, en lugar de facilitar una comprobación transparente e independiente, invocan la intimidad y la protección de datos para cerrar el acceso a la información. El aspecto más inquietante es que el magistrado aludido habría sido, al mismo tiempo, inspector del propio Registro Civil, sin que conste públicamente una abstención formal en un procedimiento que afectaba directamente a sus intereses personales.

La investigación no afirma que exista una trama inmobiliaria ni atribuye responsabilidad penal o disciplinaria al magistrado. Examina una hipótesis pendiente de prueba y detalla qué documentos serían necesarios para confirmarla o descartarla: resoluciones judiciales, expedientes de ejecución, actas de subasta, adjudicatarios, beneficiarios reales de sociedades y posibles vínculos familiares o económicos.

El verdadero escándalo, por ahora, no es una subasta demostrada, sino la resistencia institucional a permitir que se comprueben los hechos. Una Administración segura de su legalidad facilita el control. Una Administración que levanta muros termina dañando la credibilidad del Estado y alimentando las dudas que pretendía silenciar.

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