Texto original publicado por No es época para tontos.

Andorra no necesita una censura clásica para tener un problema gravísimo de información. Basta con que durante años demasiados medios, instituciones, periodistas, empresarios y responsables políticos terminen mirando hacia el mismo lugar, repitiendo las mismas fuentes y tratando determinadas versiones como si fueran la realidad completa.

Este vídeo utiliza la sátira para plantear una cuestión mucho más seria: ¿qué ocurre cuando una parte importante del ecosistema mediático acaba demasiado cerca del poder que debería fiscalizar? ¿Qué ocurre cuando RTVA, ANA, Diari d’Andorra, Digital Andorra y otros medios reproducen durante años determinadas narrativas institucionales mientras otras historias llegan tarde, pierden fuerza o simplemente desaparecen del foco?

La crítica no termina en los periodistas ni en los medios percibidos como próximos a Demòcrates per Andorra. También va dirigida a los ciudadanos. Porque un país no pierde su capacidad crítica únicamente cuando alguien oculta información. También la pierde cuando la población deja de buscarla.

Leer un titular no es informarse. Repetir una versión no es demostrarla. Compartir una noticia no es contrastarla. Y confiar ciegamente en un medio simplemente porque coincide con lo que queremos escuchar tampoco es libertad.

DA gobierna Andorra desde 2011. Quince años son tiempo suficiente para que el poder pueda empezar a confundirse con el paisaje. Y cuando eso ocurre, el periodismo debería ser más incómodo, no más dócil. La ciudadanía debería preguntar más, no menos.

El verdadero problema aparece cuando el “mejor no meterme”, el “siempre ha sido así”, el miedo a señalar, la dependencia económica, las relaciones personales y la comodidad terminan formando una estructura que funciona como censura sin necesidad de contratar a un solo censor.

Este canal tampoco pretende ser la verdad.

RTVA es una fuente. ANA es una fuente. Diari d’Andorra es una fuente. Digital Andorra es una fuente. Este canal también es una fuente.

Ninguno es la verdad por decreto.

Busca el documento. Lee la sentencia. Comprueba quién firma. Mira quién paga. Observa quién rectifica. Pregúntate qué noticia aparece antes de unas elecciones y cuál desaparece después. Mira quién tiene siempre voz y, sobre todo, quién nunca la tiene.

Porque cuando una sociedad deja de contrastar la información, el problema ya no es solamente de los medios.

El problema es de todos.

No seas tonto. Contrasta. No es época para tontos.

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