Texto original publicado por No es época para tontos.
Una ejecución para entregar objetos personales y un Jaguar F-Pace terminó desencadenando una denuncia disciplinaria, un recurso ante el Tribunal Superior y la petición de apartar a ocho de sus nueve magistrados. El episodio muestra cómo un conflicto privado se transformó en una batalla sobre ejecución, recusación e imparcialidad.


