Texte original publié par No es época para tontos.

Una ejecución para entregar objetos personales y un Jaguar F-Pace terminó desencadenando una denuncia disciplinaria, un recurso ante el Tribunal Superior y la petición de apartar a ocho de sus nueve magistrados. El episodio muestra cómo un conflicto privado se transformó en una batalla sobre ejecución, recusación e imparcialidad.

Le lecteur se charge en cliquant sur « Voir la vidéo ».Ouvrir sur YouTube